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E. Wight Bakke

E. Wight Bakke

Por Hery Serzo

 

¿Quién fue E. Wight Bakke?

E. Wight Bakke (1903-1971) fue profesor en el Centro de Gerencia por varios años, y su trabajo está asociado con el que realizara Argyris del departamento de administración industrial en la misma universidad. Bakke estaba preocupado por sí mismo en cuanto al problema general de la integración de la gente en las organizaciones, pero antes de su trabajo estaba más bien interesado en los motivos del desempleo. En 1931 investigó un caso nacional de desempleo en la Gran Bretaña.

El trabajo de E. Wight Bakke en torno a la teoría de la organización está enfocado al problema de desarrollar conceptos y palabras significativas que ayuden a comprenderla, con los cuales definir y analizar las organizaciones y sus actividades.

Principales hallazgos de E. Wight Bakke

Dentro de la gran variedad de hallazgos tenidos en la investigación y la experiencia, él sugiere que se debe establecer un cierto orden. Su meta consiste en crear medios de análisis teóricos que puedan ser aplicados no solamente a las organizaciones económicas sino también a las escuelas, iglesias y cualquier otro tipo de organización. Esto le confronta con la tarea de reducir la aparentemente interminable diversidad de formas de organizaciones sociales, a alguna clase de elementos comunes.

E. Wight Bakke comienza pensando que una organización social es un sistema continuo de actividades humanas diferenciadas y coordinadas, que se unen a los recursos dentro de un todo, que tiene un carácter general y único. Por sí misma ésta no es quizás más que una definición simplista, pero pensando en estos términos Bakke hace la tarea de análisis un poco más clara. Si en verdad resulta útil conceptualizar a una organización social como un sistema de actividades, entonces resulta necesario clasificar las actividades mismas. Si además, resulta útil ver estas actividades como algo que opera sobre los recursos, entonces una clasificación de los recursos es también un complemento necesario.

Los recursos esenciales para la operación de una organización se clasifican en seis categorías, que son:

  • Recursos Humanos
  • Recursos materiales (materias primas y equipo)
  • Recursos Financieros
  • Recursos Naturales (recursos no procesados por la actividad humana)
  • Recursos ideacionales (las ideas usadas por la organización y el lenguaje en el cual éstas son comunicadas)

También existe el campo operacional de la organización, por ejemplo para una compañía su mercado de ventas, o para un sindicato el mercado de trabajo. La intención de Bakke es que estas categorías −no poco familiares para la mayoría− estén de tal manera definidas, que resulten apropiadas para los recursos empleados por cualquier clase de organización con un propósito específico; ya sea económica, militar, religiosa, o de cualquier otro tipo. Similarmente, él sostiene que todas las actividades de tales organizaciones pueden ser encasilladas en una u otra de las siguientes cinco categorías: Perpetuación, Flujo de trabajo, Control, Identificación y Homeostasis.

Por tanto resulta axiomático que si una organización ha de continuar existiendo, los recursos listados anteriormente deben estar disponibles para ella. Las actividades para asegurar esta disponibilidad son llamadas por Bakke como actividades de perpetuación. En la industria, por ejemplo, el departamento de compras descubre fuentes de abastecimiento de materias primas y desarrolla la infraestructura para soportar el suministro requerido. La perpetuación del personal se consigue reclutando nueva gente e instruyéndola en sus tareas; una actividad que resulta en una especialización dentro del departamento de personal. Una junta de trabajo para discutir tópicos de acciones y valores de bolsa puede ser clasificada como una actividad de perpetuación financiera.

Las actividades de flujo de trabajo comprenden todo lo que se hace para crear y distribuir las “resultantes” de una organización, ya sea que la resultante sea un producto o un servicio. Una amplia variedad de actividades puede ser clasificada de esta manera. Por ejemplo, una actividad de producción en una organización puede ser el operario de un conmutador telefónico que se hace cargo de conectar llamadas a las troncales, o bien un trabajador que ensamble bornes en baterías eléctricas para autos, o bien un grupo de soldados que conduce un tanque de combate en maniobras. En el lado de la distribución, las actividades son las de ventas, etc.

E. Wight Bakke agrupa bajo la categoría de actividades de control todas aquellas designadas para coordinar y unificar, y las descompone en otras cuatro sub-categorías:

  • Actividades directivas, siendo aquellas que inician la acción, tal como la determinación de lo que debe ser hecho y con qué especificaciones, así como el acto de dar las instrucciones. Por ejemplo, un supervisor asignando tareas.
  • Actividades de motivación, recompensando y penalizando el comportamiento, por ejemplo cuando un supervisor recomienda un aumento de sueldo para un subordinado, o un supervisor que recomienda el despido de un trabajador.
  • Actividades de evaluación, por ejemplo al revisar y evaluar el desempeño de la gente y establecer los cursos de acción.
  • Actividades de comunicación, al transmitirle a la gente las premisas y los datos requeridos por ellos.

Si el carácter de una organización ha de ser reflejado en una imagen comúnmente compartida en la mente de sus miembros y de la comunidad a la que sirve, se deben llevar a cabo actividades que se denominan de identificación.

Pueden ser casos como un artículo sobre la empresa en cuestión en una revista específica, en el que se enfaticen las cualidades únicas del servicio que la compañía ha venido prestando o bien mencionando un mensaje del presidente de la empresa sobre la historia y tradiciones de la compañía.

E. Wight Bakke sostiene que los cuatro tipos de actividad hasta ahora delineados deben estar de tal manera arreglados y regulados que permitan mantener a una organización en operación, en un estado que le permita desempeñar su función competente. En breve, debe existir lo que él llama actividades homeostáticas, que preservan a la organización en un equilibrio dinámico. Estas actividades son de cuatro tipos: el proceso de fusión, el proceso solucionador de problemas, el proceso de liderazgo y el proceso de legitimización.

El concepto fundamental dentro de la teoría de Bakke sobre el proceso de fusión es que tanto los individuos como las organizaciones son entidades que buscan su “auto-realización”. Sobre esto él y Argyris piensan en la misma dirección. Una organización intenta conformar a su propia imagen a todos los individuos que se unen a ella, y un individuo que se une a una organización similarmente, trata de expresar su propia personalidad conformando a la organización, consecuentemente. Cada una experimenta algunos cambios, pero puede haber algunas ocasiones cuando tanto la organización como sus miembros se oponen mutuamente. Por lo tanto, la necesidad de actividades en un proceso de fusión para reconciliar, armonizar o fundir grupos e individuos es imperativa. En la misma forma, una organización tiene que estar más o menos integrada con una serie de organizaciones a su alrededor, y el proceso de arreglar intereses divergentes puede ser también considerado como un proceso de fusión.

Personalmente Bakke le ha dado particular atención a su idea de los procesos de fusión, viendo en ellos un simple marco de referencia con el cual simplificar la comprensión de los arreglos para los problemas humanos dentro de las organizaciones en la experiencia diaria.

La solución continua de problemas no rutinarios se denomina proceso solucionador de problemas y Bakke establece lo que él cree debe ser una secuencia lógica de pasos a ser seguidos para resolver problemas. E. Wight Bakke también distingue un proceso de liderazgo, al cual le concede las propiedades de la imaginación y la iniciativa.

Finalmente, existe el proceso de legitimización –las actividades para justiciar y conseguir la aceptación de los propósitos últimos de la organización y de todo lo que hace para alcanzarlos. Por lo tanto, el personal a cargo del acta de constitución está desarrollando actividades de legitimización, ya que está estableciendo todo lo que la compañía tiene el derecho legal de hacer.

Similarmente, los gerentes frecuentemente persuaden a otra gente de que los productos de la organización son una buena cosa para todos los involucrados y para la sociedad en sí misma. Ultimadamente, una organización no puede sobrevivir sin la aceptación de su legitimidad.

La idea de las actividades homeostáticas está dirigida para aplicarse a una gran variedad de organizaciones, pero considerando a las organizaciones lucrativas en particular, parecería que tales actividades tienen mucho en común, lo que usualmente se quiere significar con las palabras “gerencia o administración”.

El acto de construir un marco de referencia teórico, en la forma que Bakke lo hace, busca más que nada clarificar el análisis y la comprensión. ¿Ayuda a darle sentido a lo que antes parecía muy complicado? Bakke se interesa menos en la gerencia de lo que Fayol, Barnard o Brown lo están, y la prueba de su contribución es que, después de que una inicial sensación de extrañeza ha sido vencida, los gerentes y los consultores encuentran que sus conceptos les ayudan a comprender mejor la dinámica organizacional.

Artículo publicado en la revista Management Today en español
Sección “Clásicos de la Gerencia”, octubre de 1984, pp 41 – 46.

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